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Deu no new york times – mundo comenta Geisy Arruda orkut de Geisy Arruda explode é notícia no mundo
Brasil leia nytimes http://query.nytimes.com/search/sitesearch?query=geisy+arruda&submit.x=20&submit.y=10
NO ORKUT É SÓ COLOCAR NOME INTEIRO DELA NO PESQUISAR E DEIXAR RECADO
Análisis de AFP: en el país de la tanga, una minifalda suscita escándalo

Protestas hasta en el Congreso forzaron una universidad del interior del país a reintegrar a una estudiante expulsada por haber llevado una minifalda, un asunto que mostró que, en este país conocido por sus tangas, la sociedad está todavía muy dividida sobre la libertad de costumbres.
El asunto comenzó el 22 de octubre cuando Geisy Arruda, una estudiante de turismo de 20 años de la universidad privada Bandeirante, en Sao Bernardo do Campo (región metropolitana, Estado de Sao Paulo), fue a cursos luciendo minifalda roja, provocando una manifestación hostil de centenas de estudiantes.
Los estudiantes la persiguieron y le insultaron a los gritos de “¡Puta, puta!”. La joven sólo pudo abandonar el centro de estudios con una túnica de un profesor y bajo una escolta de policías que llegó en su auxilio.
El incidente, registrado en una región conservadora lejos de la gran libertad de vestimenta establecida en Rio, tomó dimensión nacional después de la difusión de las imágenes en internet y por la televisión.
Este 6 de noviembre la universidad anunció la expulsión de la estudiante, alegando “falta de respeto flagrante de los principios éticos, de la dignidad académica y de la moralidad “. Esta decisión sólo avivó más la polémica.
“Me sentí menos que nada”, declaró el lunes Geisy, derramando lágrimas, durante una conferencia de prensa en Sao Paulo. “No quiero conversar de problemas. Quiero solamente estudiar y culminar mi año”, añadió.
El ministro brasileño para la Igualdad Racial, Edson dos Santos, declaró a la AFP el martes en Rio que “el hecho de manifestarse contra una minifalda fue absolutamente anacrónico e inaceptable”.
“Lo peor fue la decisión de la universidad de excluir a la joven“, añadió dos Santos, que entonces acompañaba al Alto Comisario de la ONU para los derechos humanos, el sudafricano Navi Pillay, en la visita a una favela.
Según Santos,”esto muestra que todavía mucho que hay que hacer para combatir el machismo y la sociedad patriarcal y más generalmente la discriminación y el racismo”.
Dos legisladores de izquierda pidieron que este asunto fuera debatido públicamente delante de la Comisión de Educación del Congreso. El diputado Iván Valente (Partido Socialismo y Libertad, PSOL) declaró que “las escenas de furia y de delirio colectivo vistos en los pasillos de la universidad rozaban el fascismo “.
Asociaciones feministas también denunciaron “la impunidad de los agresores”.
El lunes por la mañana en Brasilia, el Ministerio de la Educación ya había pedido explicaciones a la dirección de la universidad y el ministerio público federal abrió una investigación.
Ante esta tempestad, la universidad finalmente dio marcha atrás y anunció el lunes por la tarde el reintegro de la estudiante.
“El incidente surgió en un bolsón conservador que no es la norma en Brasil. Pero no creo tampoco que toda la sociedad sea liberal“, declaró la socióloga Miriam Abramovay al periódico Folha de Sao Paulo.
“La sociedad permaneció machista mismo después de los progresos de los derechos de la mujer desde hace 40 años”, añadió, para subrayar “que en Brasil, una mujer es golpeada cada quince segundos”.
Y en el país católico más grande
1 comment 10 10UTC Novembro 10UTC 2009
o caso aracelli cabrera crespo
Add comment 6 06UTC Novembro 06UTC 2009
VIAGRA AFUNDA INSS VELHINHOS CASAM-SE COM JOVENS
El aumento del número de casamientos de hombres mayores de cincuenta años con mujeres más jóvenes, un fenómeno atribuido al Viagra, está amenazando el equilibrio del sistema de jubilaciones y pensiones de Brasil, según un estudio dado a conocer el martes. El 64% de los cincuentones separados vuelven a casarse con mujeres más jóvenes, y el porcentaje salta al 69% entre los hombres de entre 60 y 64 años, quienes muestran una señalada preferencia por las mujeres 30 años más jóvenes, indica el estudio, que precisa que apenas un tercio de las mujeres separadas encuentran una nueva pareja. La tendencia plantea un problema al sistema brasileño de previsión social, pues aumenta el tiempo en que se pagan pensiones a las viudas. “Todo el sistema de previsión social fue planeado para que la mujer cobre la pensión de su marido durante unos quince años, pero con el aumento de la esperanza de vida y los nuevos casamientos, el beneficio puede durar un promedio de 35 años o más”, dijo a la AFP Paulo Tafner, investigador el Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA, estatal) y autor del estudio. “Es el ‘efecto Viagra’ en las pensiones. Suena gracioso llamarlo así hoy, pero lo cierto es que este fenómeno empezó en los años setenta, cuando las separaciones de parejas y los nuevos matrimonios se hicieron más frecuentes”, añadió. © 1994-2009 Agence France-Presse
Add comment 18 18UTC Agosto 18UTC 2009
NAPOLEÃO BONAPARTE 240 ANOS HOJE
«Il n’y a que deux puissances au monde, le sabre et l’esprit: à la longue, le sabre est toujours vaincu par l’esprit.»
NAPOLEON
1 comment 15 15UTC Agosto 15UTC 2009
LULA PREFERE AJUDAR AMIGOS DE IDEOLOGIA DO QUE DEFENDER INTERESSES NACIONAIS LULA ESCOLHE FICAR AO LADO DE DITADURAS CHÁVEZ FARC IRÃ REVISTA THE ECONOMIST PERGUNTA DE QUE LADO LULA ESTÁ
http://www.economist.com/opinion/displaystory.cfm?story_id=14229460
Whose side is Brazil on? Aug 13th 2009 From The Economist print edition Time for Lula to stand up for democracy rather than embrace autocrats APTHIS is a grand time to be a Brazilian, and especially to be Luiz Inácio Lula da Silva, the country’s inspirational president. Long the chronically underperforming giant of Latin America, Brazil is now on every list of the half-dozen or so new places that matter in the 21st century.
It seems that no international gathering, be it to discuss financial reform or climate change, is complete without Lula, a former metal worker and trade-union leader whose bonhomie and instinct for conciliation between political opposites make him friends everywhere. “He’s my man,” gushed Barack Obama at the G20 summit in London; Fidel Castro calls him “our brother Lula”. Brazil’s new prominence is deserved. It stems in large part from the success of Lula and his predecessor, Fernando Henrique Cardoso, in stabilising a previously dysfunctional economy, ushering in faster economic growth. Already one of the ten biggest economies, it was one of the last of them to enter recession and now looks like being one of the first to leave it. When Goldman Sachs bracketed it with China, India and Russia as the BRIC economies and said they would dominate the world by 2050, there was much sniffing that Brazil did not belong in such muscular company.
Certainly the BRIC tag has done Brazil a marketing favour. But it is now Russia, with its depressed, oil-dependent economy, that looks like the misfit. Lula, too, deserves much of the praise heaped upon him. On taking office in 2003, he showed political courage in sticking to responsible economic policies, ignoring calls from his left-wing Workers’ Party to default on debt. His instinct for rational economics has turned him from a protectionist into a champion of free trade. His ambitious social policies have helped to lift 13m Brazilians out of poverty; searing inequalities of income are narrowing steadily. Despite almost supernatural popularity ratings, he has wisely rejected talk of changing the constitution to run for a third term. Success at home has given oxygen to the vaulting ambition of Lula’s foreign policy. His Brazil wants to be seen as a great power by setting itself up as the leader of a united Latin America while also seeking new alliances with other rising powers of the global “south”. Thanks to Lula’s ability to be all things to all men, thus far Brazil has achieved influence without being weighed down by responsibility. But look more closely and he risks bequeathing a disappointingly ambivalent legacy.
Above all, Brazil needs to decide what it stands for and who its real friends are—or risk that others make that choice for it. Southern successes and discomforts Though history has also given it kinship with Africa, whence millions were brought as slaves, Brazil is at first sight the most “Western” of the BRICs. Unlike China or Russia, it is a democracy in a mainly democratic region. But Brazil’s leaders have often preferred to see their country as a “southern” power, a leader of the developing world. Under Lula, this bias has hardened. In some ways this is healthy. Lula is right to call for the world’s institutions to be reshaped to reflect a changing balance of power.
Brazil’s exports have found new markets in Asia, Africa and the Middle East. But what really unites these countries? To Brazil’s chagrin, China helped block its bid for a permanent seat on the United Nations Security Council, while India did much to stop a world-trade deal. And the southern bias has gone hand-in-hand with more negative traits. Admirably for a would-be great power, Brazil has renounced nuclear weapons. Less admirably for a country which defends the Nuclear Non-Proliferation Treaty, it has refused to sign an improved safeguards protocol, denying international inspectors full access to its civilian nuclear facilities. Lula’s government also shows a puzzling disregard for democracy and human rights beyond Brazil’s borders.
Celso Amorim, his foreign minister, argues that condemnations by rich countries of abuses in poor ones are biased and ineffective. Human-rights groups complain that at the UN Brazil aligns itself with countries like China and Cuba to protect abusive regimes. Lula congratulated Mahmoud Ahmadinejad on his victory in Iran’s deeply flawed election, comparing massive opposition protests to those of football fans whose side has lost. Mr Ahmadinejad’s first post-inauguration foreign trip will be to Brasília. Mr Obama has asked Lula to “use his influence” to persuade his guest to curb his suspect nuclear work. If Brazil takes up a rotating seat at the UN Security Council next January, it may have to choose whether to back tougher sanctions against Iran. No triangulation between democrats and autocrats In many of these stances there is a tacit streak of anti-Americanism.
This is costliest for Brazil in Latin America. Yanqui influence there is in relative decline, while the sway of China and others is growing (see article). If there are now fears of a “new cold war” in the region, as some in Brazil worry, the man who threatens to start it is not Mr Obama but one of Lula’s dodgiest friends, Venezuela’s Hugo Chávez. Yes, Mr Chávez is elected, but he shows ever-fewer signs of being prepared to relinquish power at the ballot box and constantly stirs up tensions in the region. It was fear that Honduras’s president was turning his country into the latest chavista domino that prompted the misguided coup there in June. Now Mr Chávez threatens war against Colombia because it is updating an agreement under which it grants facilities at military bases to the United States, which is helping it fight FARC guerrillas and other drug traffickers. Only the paranoid can construe this as a threat to Venezuela or the Amazon. Yet Brazil chose to express concern about the bases while remaining silent about Mr Chávez’s arms build-up and clear evidence that his people have sold weapons to the FARC (see article). Nobody should expect Brazil to act as America’s sheriff.
But it is in its own interest to prevent a new cold war in the region. The way to do so is not to equivocate between democrats and autocrats, as Lula seems to think. It is to shame Mr Chávez by drawing a clear, public line in favour of democracy—the system that allowed a poor lathe-operator to come to power and change Brazil. Why should other countries deserve less?
Add comment 13 13UTC Agosto 13UTC 2009
farc financia zelaya
Farc financian a las turbas
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El grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, estaría financiando las manifestaciones a favor del ex presidente Manuel Zelaya, según un artículo de la columnista del periódico estadounidense The Wall Street Journal, Mary Anastasia O´Grady, quien asegura haber recibido pruebas que lo confirman.
En el artículo publicado ayer con el título “Los amigos hondureños de las Farc”, O’Grady hace referencia a la Cumbre de Presidentes de América del Norte, quienes discutieron temas como el narcotráfico y la crisis política en Honduras, lamenta que el “Ministerio de Defensa de Colombia… podría mostrarles (a los Presidentes) evidencia de la conexión entre los simpatizantes del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya y las Farc”.
A continuación, el texto íntegro del artículo de O’Grady:
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama; el primer ministro de Canadá, Stephen Harper; y el mandatario mexicano, Felipe Calderón, se reúnen hoy en Guadalajara, México, en la Cumbre de Líderes de América del Norte. Entre los temas que abordarán estará la creciente violencia relacionada al narcotráfico en el continente; pero también se espera que conversen sobre la situación política en Honduras.
Es una lástima que el Ministerio de Defensa de Colombia no participe, ya que podría mostrarles evidencia de la conexión entre los simpatizantes del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, y el proveedor sudamericano más importante de drogas ilegales a América del Norte: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc. Lo sé porque la semana pasada esa evidencia acabó sobre mi escritorio.
Las Farc es uno de los actores principales en el comercio de cocaína y documentos encontrados en las computadoras que encontró el Ejército colombiano durante una redada en un campo del grupo guerrillero en Ecuador el año pasado muestran que los rebeldes han estado activos en Honduras. Varios de esos documentos llegaron a mi poder la semana pasada. Uno es una carta de marzo de 2005 escrita por uno de los capos de las Farc dirigida al hoy fallecido líder rebelde Raúl Reyes. La carta ofrece una lista de relaciones políticas que apoyan (a las Farc) y con las cuales se coordina trabajo en la región y en España.
El Partido de Unificación Democrática, UD, de Honduras, es una de las organizaciones en dicha lista. UD tiene una representación limitada en el Congreso, pero es el único partido que apoya el regreso de Zelaya. Dondequiera que haya manifestaciones violentas y bloqueos de caminos en apoyo a Zelaya está UD.
La carta de las Farc dice que existen 45 de esas organizaciones. A Calderón tal vez le interese saber que entre ellas figuran el Partido de los Trabajadores y la Juventud Comunista de México.
Incluso, sin la conexión con las Farc, no hay que perder de vista que Zelaya violó la ley hondureña al tratar de cambiar la Constitución para que pudiera postularse a una reelección. Zelaya también exhortó a una turba que irrumpió en un almacén de la Fuerza Aérea adonde se guardaban las papeletas que se iban a usar en su referéndum ilegal. El 28 de junio fue arrestado por una orden de la Corte Suprema, deportado por el Ejército y removido de su cargo por el Congreso. Incluso su propio partido, el Partido Liberal, apoyó su destitución y expulsión del país y la mayoría de la población respalda tales medidas.
Obama y Calderón, sin embargo, no son partidarios de la destitución de Zelaya y ambos quieren su regreso. Hace dos semanas, el gobierno de Obama anuló las visas de algunos funcionarios del Gobierno hondureño. Para no ser menos, la semana pasada Calderón desplegó la alfombra roja en Ciudad de México para recibir a Zelaya en una publicitada demostración de apoyo a su regreso al poder. Hay que reconocer que el gobierno de Harper ha sido más mesurado en su respuesta a los acontecimientos de Tegucigalpa.
Se dice que un Presidente mexicano que se ubica a la derecha de la Casa Blanca enciende la mecha de la política local. Eso podría explicar por qué el centroderechista Calderón fue el anfitrión de una visita de Estado de Zelaya. En este tema quiere mantenerse a la izquierda de un Presidente estadounidense izquierdista.
Pero la situación no es tan simple. Calderón ha librado una “guerra” contra los carteles del narcotráfico en México que desde diciembre de 2006 ha cobrado la vida de 1,077 agentes del orden. Ahora, tanto él como Obama, tendrán que explicar su apoyo a una facción política en Honduras que está aliada al crimen organizado. Según la evidencia recogida por la inteligencia colombiana, que me llegó en forma indirecta, eso es exactamente lo que están haciendo.
Los hondureños no quieren a Zelaya en su país porque lidera una turba violenta y antidemocrática con la que intentó socavar las instituciones de la misma manera en que lo ha hecho Hugo Chávez en Venezuela. Chávez también ha entrenado a Daniel Ortega en Nicaragua, a Rafael Correa en Ecuador y a Evo Morales en Bolivia. Las democracias de esos países se han visto gravemente debilitadas.
Pero aunque a Obama y Calderón no les importara la libertad de los hondureños, no pueden pasar por alto la posibilidad de que el establecimiento de un gobierno chavista en Honduras eleve el costo, en sangre y en el erario, de su “guerra contra las drogas”.
La conexión de las Farc podría ayudar mucho a explicar por qué Chávez se esfuerza tanto en que Zelaya sea repuesto en el poder. Ya es sabido que el hombre fuerte de Venezuela apoya de manera activa a las Farc en Sudamérica. Los rebeldes cuentan con un refugio seguro a lo largo de la frontera y tan sólo el mes pasado, una redada del Ejército colombiano a un campo de las Farc arrojó una serie de lanzacohetes antitanques de fabricación suiza que habían sido originalmente vendidos a Venezuela. A Chávez todavía le falta ofrecer una explicación creíble sobre cómo estas armas llegaron a manos de los terroristas colombianos.
Un informe de julio de la Oficina de Auditoría General de EE.UU, GAO, halló que Venezuela se ha convertido en una ruta de tránsito de cocaína colombiana, 60% de la cual es exportada por las Farc. La GAO también encontró que altos miembros del gobierno de Chávez y del Ejército venezolano son cómplices. “Según los funcionarios de Estados Unidos, la corrupción dentro de la Guardia Nacional de Venezuela representa la amenaza más significativa porque la Guardia le reporta directamente al presidente Chávez y controla los aeropuertos, fronteras y puertos de Venezuela”, dice el documento de la GAO.
Los líderes de la cumbre de hoy hablarán sobre su guerra contra las drogas. Quizá Calderón y Obama explicarán por qué apoyan a un político hondureño derrocado cuyos simpatizantes comparten una causa con los terroristas narcotraficantes. Todos los norteamericanos merecen una explicación. (Tomado de Wall Street Journal).
Add comment 12 12UTC Agosto 12UTC 2009
EDITORIAL DO WASHINGTON POST PEDINDO AÇÃO DE OBAMA CONTRA O EIXO CHÁVEZ-FARC
Rockets for Terrorists
Will there be any consequence for Venezuela’s material support for Colombian insurgents?
Friday, July 31, 2009
WHEN THE Colombian government last year unveiled extensive evidence that the government of Venezuela had collaborated with a Colombian rebel movement known for terrorism and drug trafficking, other Latin American governments and the United States mostly chose to look the other way. The evidence was contained on laptops captured in a controversial raid by the Colombian army on a guerrilla base in Ecuador. Venezuelan President Hugo Chávez denounced the e-mails and documents as forgeries, and the potential consequences of concluding that Venezuela was supporting a terrorist organization against a democratic government — which could include mandatory U.S. sanctions and referral to the U.N. Security Council — were more than the Bush administration was prepared to contemplate.
Now Colombia has made public evidence that will be even more difficult to ignore. In a raid on a camp of the Revolutionary Armed Forces of Columbia (FARC), a group officially designated a terrorist organization by the United States and the European Union, Colombian forces captured sophisticated, Swedish-produced antitank rockets. A Swedish investigation confirmed that they were originally sold to the Venezuelan army by the arms manufacturer Saab. What’s more, FARC e-mails from the laptops captured in Ecuador appear to refer to the weapons; in one, a FARC operative in Caracas reports discussing delivery of the arms in a 2007 meeting with two top Venezuelan generals, including the director of military intelligence, Hugo Armando Carvajal Barrios.
Colombia privately asked Mr. Chávez’s government for an explanation of the rockets several months ago; Sweden is now asking as well. But the only response has been public bluster by the Venezuelan caudillo, who on Tuesday withdrew his ambassador from Colombia and threatened to close the border to trade. If he follows through, U.S. drug authorities may well be pleased: A report released last week by the U.S. Government Accountability Office said Venezuela had created a “permissive environment” for FARC that had allowed the group to massively increase its cocaine smuggling across that border. “By allowing illegal armed groups to elude capture and by providing material support, Venezuela has extended a lifeline to Colombian illegal armed groups, and their continued existence endangers Colombian security gains achieved with U.S. assistance,” the GAO reported.
This all sounds an awful lot like material support for terrorism — which raises the question of whether the State Department will look again at whether Mr. Chávez’s government or its top officials belong on its list of state sponsors of terrorism. The Bush administration’s Treasury Department last year imposed sanctions on Gen. Carvajal and several other officials for supporting the FARC’s drug trafficking. But that hardly covers the supply of antitank rockets to a designated terrorist organization. At the moment, the State Department is busy applying sanctions to members of Honduras’s de facto government, which is guilty of deposing one of Mr. Chávez’s clients and would-be emulators. Perhaps soon it can turn its attention to those in the hemisphere who have been caught trying to overturn a democratic government by supplying terrorists with advanced weapons.
Add comment 1 01UTC Agosto 01UTC 2009